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martes, 5 de enero de 2010

Acomodación y Presbicia

La acomodación es el proceso mediante el cual somos capaces de observar los objetos cercanos. El ojo está diseñado para poder observar sin esfuerzo distancias lejanas. Cuando miramos un objeto cercano el ojo debe aumentar su potencia o “graduación” para verlo nítido, y es el cristalino el encargado de este cambio.


El cristalino tiene en sus extremos unos ligamentos (ligamentos ciliares) que lo unen al músculo ciliar. Al mirar distancias lejanas, este músculo está relajado, y los ligamentos tiran del cristalino. Cuando enfocamos un objeto cercano el músculo ciliar se contrae, los ligamentos se quedan laxos y el cristalino se abomba, de esta forma vemos los objetos claros, pero si continuamos durante mucho tiempo notaremos cansancio, debido a que el músculo ciliar está realizando un esfuerzo.

La capacidad de acomodación del cristalino se va perdiendo desde el nacimiento, a los 10 años el ojo emétrope tiene una amplitud de acomodación de 14 dioptrías, a los 40 años es de 5,5 dioptrías y a los 65 años solamente de 0,5 dioptrías.

Esta pérdida de capacidad para enfocar objetos cercanos se conoce como presbicia o “vista cansada” y se debe a causas naturales. El cristalino con el paso del tiempo se hace más rígido, pierde su facilidad para cambiar de forma y por tanto se hace más difícil poder leer, cuanto más alejemos el texto más nítido veremos, a partir de este momento (alrededor de los 45 años) necesitamos una graduación específica para cerca, que nos facilitará la lectura. Como hemos visto, la pérdida de capacidad de acomodación seguirá hasta los 65 años aproximadamente, por tanto esta ayuda nos será útil durante un tiempo, tras el cual volveremos a notar que hay que alejarse los objetos para poder verlos nítidamente, momento en el que tendremos que actualizar nuestra graduación de cerca.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Un poco de anatomía

Lo primero que voy a hacer es comentar por encima la anatomía ocular, ya que será de gran utilidad para posteriores entradas.




Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Eyesection-es.svg


El primer elemento que nos encontramos es la córnea, que forma una estructura sin vasos sanguíneos para favorecer su transparencia, pero con inervación, por lo que tiene sensibilidad. Se nutre gracias a la lágrima y al humor acuoso. Consta de 5 capas, de las que podemos destacar el epitelio, que es la capa más externa y con gran capacidad de regeneración, el estroma (zona central) que es la capa más gruesa y juega un importante papel en cirugía refractiva, y el endotelio (capa interna), formada por una sola capa de células.

El humor acuoso es un líquido transparente situado entre la córnea y el cristalino, necesario para la nutrición de ambos. Está formado principalmente por agua (98%), sodio, potasio y proteínas. El volumen de este líquido está relacionado con la presión intraocular, que puede producir glaucoma. El nivel de presión considerado normal varía entre 16 y 21 mmHg.

A continuación se encuentra el iris, que es la membrana coloreada del ojo. Actúa como un diafragma, regulando la cantidad de luz que entra en el ojo a través de su abertura (pupila). Durante el día o con intensidades elevadas de luz el iris se dilata para que la pupila se contraiga y no nos deslumbremos. Por la noche, el iris se contrae, aumentando el tamaño de la pupila, favoreciendo la entrada de luz en el ojo. Su color depende de la cantidad de melanocitos, y varía desde el momento del nacimiento, que suele ser de color grisáceo hasta los 8 meses, cuando se alcanza el color definitivo.

El cristalino es una lente biconvexa compuesta principalmente por proteínas y al igual que la córnea es avascular para favorecer su transparencia. Su principal función es la acomodación, es decir modifica su forma para enfocar los objetos cercanos.

El humor vítreo es un líquido transparente y gelatinoso que abarca toda la zona posterior del cristalino y retina, unos 4/5 del total del globo ocular. Es más denso que el humor acuoso y ayuda a “mantener” la forma del globo ocular.

La retina es la capa fotosensible que traduce las imágenes. Está formada por una capa de fotorreceptores (conos y bastones) que son sensibles a la luz. Al recibir luz se estimulan y producen una serie de sinapsis con diferentes neuronas, transformando la luz en impulsos nerviosos que llegarán al cerebro a través del nervio óptico, donde se procesarán estos estímulos, interpretando la imagen final.